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¿Invierno?,¡a su salud!

Publicado: 22 de Noviembre de 2018

Llegando al invierno, las conversaciones de repente se concentran en los cambios de temperatura y en los consecuentes resfriados que provocan. Pero ¿realmente somos tan frágiles para caer enfermos en cuanto haya una variación de temperatura? ¿Debemos achacar esta desgracia a factores externos?

Las farmacéuticas se llenan los bolsillos con los remedios de invierno. Y también con los complejos multivitaminicos que proponen para resistir a los achaques del tiempo.

¿Son útiles estos complejos? ¿Es necesario consumir la máxima cantidad de todas las vitaminas?

Para comprender como necesitamos suplementarnos, si lo necesitamos, hay que saber primero que existen dos categorías de vitaminas : las hidrosolubles y las liposolubles.ya sabemos que las vitaminas son unas sustancias que ayudan a nuestras células a sintetizar nutrientes. La deficiencia de una sola vitamina es suficiente para bloquear multitudes de procesos bioquímicos y desencadenar patologías. Pero su acción puede ser directa o indirecta, lo que conlleva que se almacene. Es el caso de las liposolubles.

Las liposolubles son conocidas como las ADEK, necesitan dosificarse en sangre antes de su suplementación. Su exceso es nefasto.

Las hidrosolubles se eliminan diariamente, por eso es muy raro la sobredosis de ellas. Son las vitaminas del grupo B y la vitamina C.

Aunque la vitamina C es la mas citada a nivel inmunitario, no perdamos de vista las demás B. Las vitaminas B ofrecen sus servicios en múltiples sistemas. Y si hay una cosa que nos debe quedar clara en este artículo es que no existe en nosotros ningún sistema que actúe de forma totalmente independiente. Un sistema nervioso a falta de vitaminas B se derrumbe, provocando crisis emocionales, estrés, y eso conlleva el derrumbamiento del sistema inmune.

Por otra parte, para entender como y cuando necesitamos las vitaminas, hay que saber como funciona nuestro cuerpo. Disponemos de células sensores que activan la petición de vitaminas. Los nutrientes “flotan “ por así decirlo en la torrente sanguínea y las células sacan sus “antenas”, los receptores cuando necesitan de alguna sustancia. Así pues, no hay una necesidad constante de niveles máximos. Lo que sobra se elimina a través del sistema linfático, otra corriente que corre al lado del sistema sanguíneo.

Como asegurarnos de suficiente vitaminas? De entrada, con una alimentación equilibrada, en principio, no hay deficiencia. Pero una alimentacion equilibrada se entiende como un 80 por ciento de vegetales, de origen ecológico, y un 20 por ciento repartido entre proteinas e hidratos de carbono. Las necesidades en grasa son menores de lo que solemos pensar, tornan alrededor de un 20 mg al día. 

El consumo diario de vegetales y materias primas de buena calidad nos proporciona la dosis adecuada. En caso de alertas como pueden ser resfriado, alergias, infecciones, lesiones musculares o dolores del cuerpo, hay que escuchar el mensaje de nuestro cuerpo.

El primer paso podría ser la suplementacion en vitaminas hidrosolubles. Condicionamos la suplementacion de la liposolubles a la medición por medio de una análisis de sangre.

Elegimos un suplemento “razonable” : los complejos espectaculares que cubren 300% de las necesidades diarias son a menudo excesivos. Recordemos que el cuerpo funciona de manera “milimetrica”, los mazasos no le sirven. Otro punto importante a retener es la calidad de las vitaminas. Las vitaminas pueden fabricarse de manera sintética pero nuestro cuerpo no las reconoce ni las usa de la misma manera que las vitaminas extraídas de productos naturales.

En los herbolarios, se encuentran varias fórmulas naturales que pueden ayudar. 

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